IV DOMINGO DE PASCUA -Ciclo A-

Domingo 26
Jn 10, 1-10 
«Yo soy la puerta de las ovejas»

Hermanos, hoy celebramos el Domingo del Buen Pastor. Y el Evangelio nos regala una imagen hermosa, pero también exigente: si hay pastor, es porque hay peligro.

Las ovejas no están en un lugar seguro por sí solas; necesitan guía, cuidado… y amor.
Jesús empieza diciendo algo clave:
“El que no entra por la puerta… es ladrón y bandido”.
Y aquí aparece una verdad muy profunda que hoy necesitamos recordar: Cristo es la puerta.

No hay atajos. No hay caminos alternativos. No se puede ser cristiano “a mi manera”.
Ser cristiano es pasar por Cristo, amar a Cristo, seguir a Cristo, obedecer a Cristo.

Porque —y esto es importante— hoy mucha gente dice: “Yo creo en Dios, pero no en la Iglesia”… o “me gusta Jesús, pero no lo que enseña la Iglesia”.
Pero eso, hermanos, es un contrasentido. Sería como querer  admirar el Evangelio… pero no aceptar a Cristo.
Y aquí la meditación que hemos escuchado hoy nos ilumina:
Cristo es la puerta… y la Iglesia es también la puerta visible por donde entramos a Él.

Porque la Iglesia no es un invento humano: es el Cuerpo de Cristo. La Iglesia nos viene del cielo, como nos viene Cristo. 
Y por eso, no se puede estar con Cristo… sin estar con la Iglesia.

En la práctica, sin embargo, pasa algo peligroso:
muchos se construyen un “Cristo a la medida”.
Un Cristo que no exige, que no corrige, que no incomoda.

Y así, poco a poco, se van saliendo por otra parte… no entran por la puerta.
Ese es uno de los grandes peligros de hoy.

Pero el Evangelio nos habla también de otros dos peligros:
El ladrón, que engaña y destruye.
Y el asalariado, que parece bueno… pero no ama.

Y aquí viene una pregunta incómoda, pero necesaria:
¿Somos pastores con corazón… o asalariados del Evangelio?
Porque uno puede estar en la Iglesia, servir, trabajar…
pero si no ama, si no se implica, si no le duelen las almas…
termina siendo un asalariado.

Lo decía Santa Teresa de Calcuta:
El mayor pecado es la indiferencia”.
Y eso se nota cuando ya no nos importa si otros se pierden,
cuando no rezamos por ellos,
cuando no nos acercamos.

Una vez alguien me dijo:
“Si ustedes creen que yo estoy en peligro sin Dios… ¿por qué nadie viene a hablarme de Él?”
Eso sacude.
Porque nos hace ver que muchas veces no evangelizamos, no por falta de medios, ni por falta de tiempo… sino por falta de amor.

Y entonces miramos a Jesús, el Buen Pastor.
¿Y cómo es Él?
Primero: es bueno.
Pasa haciendo el bien.
En medio de tantas dificultades, incluso en nuestra realidad venezolana marcada por la lucha diaria, ser bueno ya es un testimonio poderoso.

Segundo: conoce a sus ovejas.
No ama en abstracto. Ama de cerca.
Como dice el Papa Francisco: hay que “oler a oveja”.
Es decir, estar metidos en la vida real de la gente.

Tercero: da la vida.
Y eso no es solo morir, es gastarse cada día.
Entregarse, aunque cueste. Amar, aunque canse.
Y aquí viene algo muy importante hoy:

Este domingo es también el día de las vocaciones.
Porque la Iglesia necesita pastores según el corazón de Cristo.
Necesita sacerdotes que no sean asalariados…
sino hombres enamorados de Dios y de su pueblo.
Necesita religiosos y religiosas que entreguen la vida sin reservas.

Pero también necesita familias, jóvenes, laicos comprometidos…
que vivan su vocación con amor verdadero.

Por eso hoy quiero hacer una invitación muy concreta, sobre todo a los jóvenes:
No le tengan miedo a la voz del Buen Pastor.
Si el Señor te llama al sacerdocio…
si te llama a la vida consagrada…
no lo ignores.

Porque el mundo necesita pastores.
Y Venezuela —nuestra gente— necesita pastores con corazón.

Recemos por las vocaciones.
Apoyemos a nuestros sacerdotes, a nuestros seminaristas. 
Y vivamos nuestra fe con coherencia.
Que nadie se quede fuera por culpa de nuestra indiferencia.

Terminamos con un propósito sencillo, pero profundo:
Cultiva una relación personal con Jesús, tu Pastor, en la oración…
y confía en la Iglesia, que te guía como madre.

Que el Buen Pastor nos encuentre siempre dentro de su redil,
escuchando su voz…
y dando la vida por los demás.
Amén.

Entradas más populares de este blog

Algo de mi, 25 antes y después.-

GRACIAS VIRGEN DE LA CABEZA

I DOMINGO DE CUARESMA -Ciclo A-